14 mar 2014

Reseña: «Fundación» (Saga de la Fundación 11 [Ciclo de Trántor 3]), de Isaac Asimov

Título: Fundación
Autor: Isaac Asimov.
Año de publicación: 1942-44 (Como un todo, 1951).
Sinopsis: El hombre se ha dispersado por los planetas de la galaxia. La capital del Imperio es Trántor, centro de todas las intrigas y símbolo de la corrupción imperial. Un psicohistoriador, Hari Seldon, prevé, gracias a su ciencia fundada en el estudio matemático de los hechos históricos, el derrumbamiento del Imperio y el retorno a la barbarie por varios milenios. Seldon decide crear dos Fundaciones, situadas en cada extremo de la galaxia, a fin de reducir este periodo de barbarie a mil años. (de epublibre.org).
«Fundación» es la primera novela (publicada) del Ciclo de Trántor, la tercera en orden cronológico, que a su vez forma parte de la Saga de la Fundación. Tal vez de forma intencional o de forma accidental, Asimov terminó dándole a gran parte de sus cuentos, relatos y novelas un mismo universo (este gigantesco universo), conformado por la Serie de los Robots, la Trilogía del Imperio y el Ciclo de Trántor. De esta forma, Asimov crea su universo más basto y expandido (seguido por sus otros universos, como aquél donde existe la Eternidad), lleno de personajes coloridos y que, usualmente, tienen algo en común: se enfrentan a una clase de dilema (comúnmente moral) que deben resolver. En muchos casos de vida o muerte.
De la saga de la Fundación, he leído sólo esta novela y «Yo, robot», que viene siendo la primera de toda la saga. Se preguntarán por qué di tan tremendo salto, y la verdad es que cuando comencé a leer este libro había olvidado por completo que había un montón que lo precedían, pero al comenzar me enganchó tanto que no pude dejar de leerlo. Claro que tampoco hay que leer la saga en el estricto orden cronológico que se supone (por algo la saga está dividida en varios ciclos). Dentro de «Fundación», Asimov comienza a introducirnos en este universo: el hombre se ha expandido por toda la Galaxia por más de doce mil años, y tiene un centro administrativo y gubernamental en Trántor, cerca del centro del Universo, lo que lo hace dependiente de todo el resto del Imperio. En metáforas del propio autor, es la yugular que hay que cuidar de cualquiera que pueda intentar destruirla. Sin embargo, el psicohistoriador más eminente, Hari Seldon, predice que, se haga lo que se haga, el Imperio caerá y lo seguirá un período dilatadísimo de barbarie (treinta mil años); así que para preservar todo el conocimiento humano, decide crear dos Fundaciones, cada una en un extremo de la Galaxia, y, a su vez, este hecho provoca que el período de barbarie se reduzca a tan sólo un milenio.
Y otra vez dio a su voz un tono suplicante. Y otra vez no recibió contestación.
Prosiguió:
―A ustedes y a la mitad de Términus les pasa igual. Estamos aquí sentados, anteponiendo la Enciclopedia a todo lo demás. Consideramos que el objeto de la ciencia es la clasificación de los datos pasados. Es importante, ¿pero no hay nada más que hacer? Estamos retrocediendo y olvidando, ¿no lo ven? Aquí en la Periferia han perdido la energía atómica. En Gamma Andrómeda ha explotado una planta de energía por una reparación defectuosa, y el canciller del imperio se queda de que hay pocos técnicos atómicos. ¿Cuál es la solución? ¿Formar nuevos técnicos? ¡Nunca! En lugar de eso restringirán la energía atómica.
Y por tercera vez:
―¿No lo ven? Es algo que afecta a toda la Galaxia. Es un culto al pasado. Es una degeneración, ¡un estancamiento!
Asimov es, sin duda, un maestro en crearte el universo y la historia sin que ésta se le vaya de las manos. El Universo siempre me ha parecido tan basto e inexplorable (por ahora, al menos), que es angustiante a un nivel metafísico. Sin embargo, en este universo tenemos a unos humanos que han conquistado la Galaxia, se han expandido por casi todos los planetas habitables y han establecido un inmenso Imperio. Este Imperio, al menos a mí, recuerda mucho al imperio romano, y más aún los siglos que preceden su caída: Trántor es el símbolo de todas las intrigas y toda la corrupción del imperio mismo. El mismo Asimov reconoció que para recrear al universo, se basó en nuestra propia historia pasada y, que el Imperio sea un reflejo de los grandes imperios antiguos, no sería tan loco después de todo.
A su vez, dentro de este libro vemos una de las ideas más marcadas de Asimov, que también puede verse en «El fin de la Eternidad» (¿Quieres ver una reseña de ella?): para que la humanidad avance, progrese, debe enfrentarse a crisis, a sus defectos más terribles. Es por esto que Hari Seldon, el padre de las dos Fundaciones (en este libro sabemos de una sola por los momentos), prevé que para poder reducir la época de barbarie, la Fundación deberá enfrentarse a una serie de crisis que la llevarán un paso más adelante; es tal su influencia que dentro de la novela terminan denominando estas crisis como «crisis Seldon». ¿Cómo saber cuál es una de estas crises? «Cuando no haya más que un camino que seguir ante el problema».
Como sea, la Fundación termina teniendo a los hombres adecuados y sortea las crisis presentadas en este libro. Es ésta una de lo que puede ser mis «críticas». Siempre están los hombres adecuados para la situación, y de alguna forma terminan logrando que su voluntad se imponga. No me malinterpreten, Salvor Hardin, uno de estos hombres, es un personaje formidable y verdaderamente uno de los grandes protagonistas (tanto que es personaje activo en dos de los relatos que componen la novela). Pero eso no quita el hecho: ¿qué pasaría si el hombre adecuado no hubiese podido hacerse escuchar, o ser lo suficientemente perspicaz como para salir con vida dentro de las mismas «corrupciones», o enemistades, de la Fundación? Y en esto entra la psicohistoria.
¿Y qué es la psicohistoria? Es la aplicación de métodos matemáticos a la historia pasada y presente de los hombres, tomando en cuenta todos los factores de la sociedad (economía, religión...), para así poder predecir el futuro. Sirve también para cambiarlo, claro está. Es una especie de psicología de masas que hace que las cosas funcionen.
Esto último que voy a comentar no tiene nada que ver con la historia, en sí, sino ya en el universo que se crea. Algo que veo es que sí, el bienestar de la población de la Fundación y sus aliados es bastante alto, sí; pero seguimos tratando con masa ignorante que puede ser utilizada. Asimov no explora esto (obviamente no es este el tema central de la novela; tal vez lo explore en otra), claro está; pero al menos yo lo he visto así. Es más, la Fundación, en un primer momento, termina sobreviviendo a base de controlar con ideas místicas y religiosas al pueblo de otros planetas. Esto, obviamente, también funge como representación de nuestro pasado. En la antigüedad no fueron pocos los pueblos conquistados por la religión...; y esto nos hace pensar, entonces, si alguna vez superaremos la etapa de la masa ignorante.
Korell es uno de esos fenómenos frecuentes en la historia: la república cuyo gobernante tiene todos los atributos del monarca absoluto, menos el nombre. Ejercía, por tanto, el despotismo acostumbrado, no restringido siquiera por las dos influencias moderadoras de las monarquías legítimas: el «honor» real y la etiqueta cortesana.
De cualquier forma, de más está decir que he disfrutado en demasía la lectura de esta historia. La narración sencilla de Asimov se hace sentir y ya estás a un paso de terminar la novela cuando menos te das cuenta. Asimov se abstiene de crear misterior y secretos muy entramados y enredados, después de todo él reconoce que simplemente se limitó a narrar sin la intención de engañar al lector cada cinco páginas. Si te interesa la ciencia ficción, ¿qué esperas para leerlo? Y si no, creo que es sumamente disfrutable así que quizá dándole una oportunidad no te arrepientas.

Sobre el autor

Isaac Asimov, nacido en Petróvichi, Rusia, el 2 de enero de 1920, fue un escritor y bioquímico soviético, nacionalizado estadounidense, conocido por ser un prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica. La obra más famosa de Asimov es la Saga de la Fundación, también conocida como Trilogía o Ciclo de Trántor, que forma parte de la serie del Imperio Galáctico y que más tarde combinó con su otra gran serie sobre los robots. También escribió obras de misterio y fantasía, así como una gran cantidad de textos de no ficción. En total, firmó más de 500 volúmenes y unas 9.000 cartas o postales. Asimov, junto con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, fue considerado en vida como uno de los "tres grandes" escritores de ciencia ficción.
Murió en Nueva York, Estados Unidos, el 6 de abril de 1992. (Tomado de Wikipedia).

1 comentario:

  1. Solo puedo decirte, que la trilogía de la Fundación, "Fundación", "Fundación e Imperio" y "Segunda Fundación" son una excelente lectura.
    He leído muchas opiniones acerca de sus secuelas y precuelas, al menos se nota que para leerlas debes conocer muy bien la serie de los robots.

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