¿A quién de nosostros, lectores habituales, devoradores de libros, ratones de biblioteca, no nos gusta sacar un libro nuevo de una bolsa de papel brillante etiquetada con nuestro nombre? O, bueno, ¿por qué solo uno? ¿No pueden ser dos, tres o cuatro? ¿O la wishlist entera de ser posible?
Porque nos gusta que nos regalen libros; sí, comprarlos es genial, porque es un logro, uno más a la biblioteca personal conseguido con nuestros recursos... a veces con el dinero del mes que nos dan, con lo que ganamos trabajando o con lo ahorrado a base de quedarnos con el vuelto del pan. Pero un regalo es emocionante, especialmente cuando se trata de ése libro, el que querías, el que estabas buscando, el que estaba demasiado caro; también es emocionante porque no sabes qué libro será; no fuiste tú a la librería, no estás seguro de que quién te lo regalo interpretara correctamente tus gustos, así que es todo un misterio si acertará o no.



