Hace cuestión de unos quince días, aquí en La cueva del escritor, se publicó una noticia con la opinión de Mario Vargas Llosa respecto a que máquinas escribieran historias. El autor lo califica como «escalofriante» y, dándole vueltas al asunto, cualquiera de nosotros puede encontrarse fantaseando respecto a esta idea también. Lamentablemente, no sería extraño: vivimos en un mundo mecanicista, donde cada vez usamos más y más los beneficios de las máquinas y robots, y lo único que nos separa entre una máquina empacando comida a una máquina pudiendo escribir una historia es tiempo e inventiva. Y es que, aunque pudiese, no necesariamente lo hará y esa es otra categoría de separación también. De cualquier manera, la idea esconde severas amenazas e implicaciones también, algunas las nombró el Nobel de Literatura.


