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28 mar. 2014

Reseña: «Un guijarro en el cielo» (Saga de la Fundación 8 [Trilogía del Imperio 3]), de Isaac Asimov

Título: Un guijarro en el cielo
Autor: Isaac Asimov.
Año de publicación: 1950.
Sinopsis: Debido a un improbable y fortuito fenómeno nuclear, Joseph Schwartz, un sexagenario sastre de mediados del siglo XX, es trasladado más de 7.000 años hacia el futuro hasta el siglo IX de la Era Galáctica. La Tierra que encuentra Schwartz es una especie de "gueto" donde la radioactividad ha hecho inhabitable la mayor parte de su superficie (tema que Asimov desarrolla detalladamente en la novela Robots e Imperio de la Serie de los Robots). La escasez de recursos ha obligado a imponer un riguroso control de natalidad y la eutanasia forzada de los mayores de 60 años. (Tomado de epublibre.org).
Por unos instantes, estamos a mediados del siglo XX acompañando a Josept Schwartz a dar un paseo tranquilo, a tomar un poco el sol. Schwartz es un sastre de más de sesenta años, ya con hijos y nietos, que disfruta de una agradable tarde cuando de pronto, al ir a dar un paso, abre los ojos y descubre que está en otra Tierra, en otra ciudad, en otro país, ¿tal vez? Debido a un improbable fenómeno nuclear, Schwartz termina viajando más de siete mil años hacia el futuro hasta terminar en el siglo IX de la Era Galáctica (E.G.), en donde el hombre se ha diseminado por toda la galaxia y la Tierra en la que se encuentra está devastada, gran parte de su superficia es radiactiva y los humanos que viven en ella han de luchar cada día para poder llevarse algo a la boca. Ante este descubrimiento, queda la certeza de que tuvo que haber alguna clase de ataque o guerra nuclear en el pasado.
Con respecto a lo anterior, Asimov explora e intenta alertar lo que una guerra nuclear podría traer, lo que jugar un poco con ella podría ocasionar. Plasma los temores de la época, recién salidos de la II Guerra Mundial, con una Guerra Fría en sus espaldas, la pesadilla de todos era un día descubrir que la mitad de la tierra era radioactiva e inutilizable. En esta Tierra, siete mil años en el futuro, este temor se ha convertido realidad y, debido a esto, todos deben pagar y producir por lo que comen, y se obliga la eutanasia luego de los sesenta años para no sobrepoblar el planeta. Se ha establecido una especie de religión ancestral-política, en la que la Sociedad de Ancianos es la mayor autoridad y las Costumbres el código moral más inviolable de todos.
Esta es la primera novela publicada por Asimov, en la que va explorando los universos que va a crear; pero quizá tal vez por esto mismo se muestra más torpe, ¿tal vez? Nos lleva a través de la historia, muy bien contada, pero que a ratos parece perder el ritmo y eso que te hace mantenerte pegado a ella desaparece por un momento. Además, el final también me pareció mucho un deux ex machina, puesto que Schwartz en un principio dice que probablemente no pueda realizar algo, y para la resolución del final termina haciéndolo. Sin embargo, la explicación no es sacada de una irrealidad absoluta y, por lo tanto, resulta satisfactoria. La sensación de que todo va a irse al infierno está hasta las últimas páginas, Asimov sabe mantenerte en vilo hasta el mismísimo final.
De cualquier forma, me parece también una forma bastante alejada de lo normal para presentar la discriminación. Los humanos de la Tierra son odiados por el resto de la Galaxia, consideran que aquellos son una forma primitiva de los humanos, que traen la desgracia y pocos pueden salir y ser exitosos dentro del Imperio. La Tierra está dentro del Imperio y a la vez fuera de él. Y en esto se presenta una gran ironía, además, porque nosotros sabemos (hasta ahora, claro está, y dentro del universo de Asimov), que los humanos precisamente salieron de la Tierra y de allí poblaron el resto de la Galaxia, pero el resto de la Galaxia ha olvidado esto. Lo que es otra cosa que le critico a Asimov (es necesario para la trama, pero no me parece verosímil), porque la historia estaría bien documentada como para dejar constancia que los humanos salieron de un planeta, el tercer planeta de nuestro sistema solar, y de allí se diseminan a lo largo de la galaxia. Por lo que me parece increíble que los humanos olvidaran de dónde vinieron. Sin embargo, una posible explicación a esta objeción es que en alguna explosión nuclear o algo por el estilo, gran parte de los archivos se hayan perdido; no obstante, lo veo muy improbable.
―¡Es deliciosa, doctor Shekt [Hablando de una fruta terrestre]! ¿Nunca han intento exportar estos productos?
―La Sociedad de Ancianos no es partidaria de comerciar con los espaciales ―murmuró el biofísico con expresión entristecida―, y a nuestros vecinos de la Galaxia tampoco les hace mucha gracia la idea de comerciar con nosotros. Éste no es más que un aspecto de nuestros problemas, doctor Arvardan.
Arvardan se sintió repentinamente dominado por un arranque de cólera.
―¡Qué estupidez! Le aseguro que cuando veo lo que puede llegar a haber en las mentes de los seres humanos desespero de la inteligencia de la raza humana.
Shekt se encogió de hombros con la tolerancia que da el estar costumbrado a una situación desde hace mucho tiempo.
―Me temo que eso es una parte del problema general de los prejuicios antiterrestres..., un problema que es casi imposible de resolver.
―Pero lo que hace que resulte casi imposible de resolver es que nadie parece querer resolverlo ―exclamó el arqueólogo―. ¿Cuántos terrestres reaccionan ante esta situación odiando indiscriminadamente a todos los ciudadanos galácticos? es una plaga casi universal..., odio por odio. ¿Quiere realmente su pueblo que exista igualdad y tolerancia mutua? ¡No! Lo que desea la inmensa mayoría de los terrestres es invertir la situación actual.
Una historia de conspiraciones (la humanidad de la Tierra planea destruir la galaxia con un arma bacteriológica), de poderes mentales, de ciencia ficción y de amor.

Sobre el autor

Isaac Asimov, nacido en Petróvichi, Rusia, el 2 de enero de 1920, fue un escritor y bioquímico soviético, nacionalizado estadounidense, conocido por ser un prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica. La obra más famosa de Asimov es la Saga de la Fundación, también conocida como Trilogía o Ciclo de Trántor, que forma parte de la serie del Imperio Galáctico y que más tarde combinó con su otra gran serie sobre los robots. También escribió obras de misterio y fantasía, así como una gran cantidad de textos de no ficción. En total, firmó más de 500 volúmenes y unas 9.000 cartas o postales. Asimov, junto con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, fue considerado en vida como uno de los "tres grandes" escritores de ciencia ficción.
Murió en Nueva York, Estados Unidos, el 6 de abril de 1992. (Tomado de Wikipedia).

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