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30 mar. 2014

La vida del escritor en su historia

Tal vez no se piense así, pero la utilización de sucesos de nuestra propia vida en nuestras historias puede ser más común de lo esperado. Podemos tomar en cuenta historias que están directamente influenciadas por la vida del escritor, por ejemplo «Las cuitas del joven Werther», de Goethe, puesto que la historia de Werther y del Goethe mismo tienen ciertos paralelismos (cumplen años el mismo día, dejan a sus amadas el mismo día, una situación parecida en la imposibilidad de tener la amada...); pero, también podemos tomar en cuenta otra cuestión: todo lo que hacemos en la vida está impregnado de nosotros. Y no me malinterpreten, no estoy hablando de una especie de aura que se queda pegada cuando escribimos algo, o de nuestro espíritu que mora en lo escrito luego de muertos (?). Es, ni más ni menos, que nuestras historias son precisamente nuestras, nos son íntimas y, por lo tanto, como a un hijo, le conocemos todos los recovecos, los huecos, altos y bajos, y todo lo que la ha llevado a ser como es. Nosotros la hemos llevado a ser como es y, por lo tanto, está impregnada de nosotros
La creencia de que Macondo está inspirado en el pueblo natal de García Márquez, Aracataca, es un ejemplo de esto. Así como también la ocurrido cuando llega la transnacional bananera, o la masacre que luego nadie recuerda. De una forma u otra, ya sea de forma inconsciente o no, terminamos tomando elementos de nuestra realidad e insertándolos en la historia. Después de todo, las novelas suelen ser un retrato de la vida, de una forma determinada de ver el mundo, de nuestros sueños o temores. Así que, visto desde esta perspectiva, sí, todas las novelas tienen algo de nosotros. Pero no suele pasar de allí.
Sin embargo, tenemos el caso en el que la inspiración es directa. Y no me refiero a las populares, y muy de moda en estos últimos años, «historias basadas en hechos reales» (en este caso, usualmente son hechos conocidos, o hechos impactantes y el escritor no participó directamente en ellos, simplemente los investiga y narra); me refiero a utilizar una inspiración más directa dentro de determinada escena, o de determinado romance en una historia. ¿Quién no se ha visto tentado a imaginarse, o a escribirse, el romance de su vida, o la aventura de su vida, o su propia vida...? ¿Es recomendable, bueno, utilizar aspectos de nuestros romances, de nuestras vidas, y hacer un calco casi tal cual en una historia? ¿Calcar a un personaje de una persona real que nosotros conozcamos?
Personalmente, no soy partidario de esto último. No soy quién para decirles si hacerlo o no; pero yo, si algún día llegase a hacerlo, sería por recreación personal solamente y hasta allí. Nada de publicarlo o divulgarlo. Es muy arriesgado decir de esta agua no beberé, pero es la forma en que lo siento en este momento. Principalmente no lo haría porque, si ya de por sí el escribir algo es una cosa muy íntima, muy ligada ti; hacer eso significa desnudarte aún más frente al lector, y debes entonces aprender a separar lo que puedan decir (criticar) de la historia a que te están criticando directamente a ti o a la situación que te copiaste.
Pongamos un ejemplo extremo: en los fanfics, existe un fenómeno llamado self-insert que es, básicamente, crear un personaje inspirado en ti (como escritor) e insertarlo en una historia con los personajes de una saga o novela, o, recientemente, en donde los otros personajes son miembros de bandas al estilo One Direction. Por regla general, estos personajes inspirados en el escritor (la gran mayoría son niñas) son lo que se conoce como Mary Sues, personajes perfectos, que tienen una relación amorosa con el ídolo de turno. ¿Ustedes ven eso como algo normal, como algo para publicar? De nuevo, cada uno tiene sus fantasías más bizarras y puede disfrutarlas, pero por lo menos yo lo mantendría para mí nada más, porque entonces llega un crítico de turno, destroza la historia y, si el autor no sabe hacer la diferencia que marqué en el párrafo anterior, también le destruye a él o ella.
¿Y ustedes? ¿Harían un personaje, escena o historia directamente inspirada (prácticamente una adaptación) de una persona o situación de su propia vida?

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