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10 sept. 2014

Reseña: «Fundación e Imperio» (Saga de la Fundación 12 [Ciclo de Trántor 4]), de Isaac Asimov

Título: Fundación e Imperio
Autor: Isaac Asimov.
Año de publicación: 1952.
Sinopsis: Los sucesores de Hari Seldon, a la cabeza de la Primera Fundación, se enfrentan a la crisis provocada por la existencia de un mutante llamado el Mulo y dotado de poderes paranormales. Su objetivo es modificar el curso de la Historia para volverla a llevar a la orientación inicialmente prevista por el fundador (tomado de epublibre.org).
Después de un tiempo, más dilatado del esperado, entre haber leído la novela precedente (Fundación, por si te interesa) y ésta, he vuelto a esta trilogía de Asimov y me he vuelto a enamorar de él (si es eso posible). A pesar de que no acostumbro a comenzar las reseñas con valoraciones de este tipo, es necesario traer a colación que la narración de Asimov es tan simple y accesible, te envuelve en sus diálogos que muestran la emoción y el carácter de los personajes, a su vez que dota a la historia de un gran dinamismo, que es simplemente adictiva. No por nada alguna vez dijo Asimov que él no se enfrascaba en hacer narraciones complicadas, sino en presentar la historia de la forma más sencilla y simple posible. Eso no quiere decir falta de intrigas, de misterios y secretos, como lo demuestra esta novela (y aún más la siguiente dentro de esta trilogía).
De cualquier forma, dentro de esta novela, «Fundación e Imperio» (que en realidad son dos en una), seguimos a la Fundación después de los sucesos del anterior libro. Aquí, primero se enfrenta al moribundo imperio, dentro de «El general», en el cual podemos ver la decadencia del Imperio, con sus emperadores débiles, los generales que buscan la gloria enfrentándose a la posibilidad de ellos convertirse en los Amos de la Galaxia, así como también las intrigas y las corrupciones del mismo Imperio. Aún así, la Fundación cuenta con el Plan Seldon, la mano muerta de Seldon, en palabras del general Riose. Una trama en la que Asimov explora el libre albedrío humano, si la psicohistoria (la ciencia que se inventa el autor, desarrollada por Hari Seldon, capaz de predecir estadísticamente la conducta de la masa humana) es la cercenación de éste o no. Al final, la Fundación logra salir de la crisis airosa, claro está, pero empiezan a verse sus costuras y se prepara el ambiente para la siguiente parte del libro.
Barr se encogió de hombros.
―Ataque ahora o nunca, con una sola nave o con todo el poderío del Imperio, con la fuerza militar o con la presión económica, con una abierta declaración de guerra o con una emboscada traidora. Actúe como quiera y ejercite hasta el máximo su libre albedrío. Perderá de todos modos.
―¿Debido a la mano muerta de Hari Seldon?
―Debido a la mano muerta de las matemáticas de la conducta humana, que no pueden detenerse, ni desviarse, ni demorarse...
Se miraron el uno al otro en un punto muerto, hasta que el general retrocedió un paso y dijo sencilla mente:
―Acepto el desafío. Será una mano muerta contra una voluntad viva.
La siguiente historia trata de El Mulo, un personaje misterioso que va apoderándose de planetas con toda la facilidad del mundo. Sorprende a todos, nadie sabe de qué manera logra hacerlo; y, eventualmente por supuesto, pone su ojo en la zona de influencia de la Fundación, ya establecida, toda una señora ya... que entra en una pequeña decadencia. Si en la anterior crisis se ven indicios de eso, aquí podemos observar fuertes pruebas; la democracia ha sido eliminada del planeta, se ha establecido una monarquía y se persiguen a los disidentes. La Federación de Comerciantes quiere propiciar una crisis Seldon para obligarlos a volver a la democracia, pero lo que no se esperaban era que los planes de El Mulo cambiarían por completo la situación y el panorama. He de guardarme una información que Asimov retiene hasta el final, precisamente porque es a través de eso como El Mulo es capaz de vencer flotas enteras sin lanzar ni un solo disparo. Asimov explora aquí el control emocional y la decadencia del sistema, mayormente; cómo las corrupciones y la pusilanimidad se enquista en las cosas.
Inbur asintió con la cabeza, pero Mis continuó, disfrutando mucho de la situación:
―Bueno, se lo diré de todos modos porque he estado imaginando durante mucho tiempo esta situación incalificable en una Galaxia; y sé leer en su mente, insignificante hipócrita. Tiene en la mano derecha cerca de un pequeño botón que a la más leve presión hará entrar unos quinientos hombres armados para liquidarme, pero tiene miedo de lo que yo sé... tiene miedo de una Crisis Seldon. Aparte de que, si toca algo de su mesa, yo le machacaré el cráneo antes de que alguien pueda entrar. Al fin y al cabo, usted, el bandido de su padre y el pirata de su abuelo, ya han chupado la sangre a la Fundación durante bastante tiempo.
―Esto es... traición ―tartamudeó Indbur.
―Ciertamente ―asintió Mis―, pero ¿qué puede hacer para evitarla? Voy a hablarle de la Bóveda del Tiempo. La Bóveda del Tiempo es lo que Hari Seldon instaló aquí al principio para ayudarnos a superar los momentos difíciles. Seldon preparó para cada crisis un simulacro personal para ayudarnos... y explicárnosla. Cuatro crisis hasta ahora... y cuatro apariciones. La primera vez apareció en el punto álgido de la primera crisis. La segunda vez lo hizo enseguida tras la evolución favorable de la segunda crisis. Nuestros antepasados estuvieron allí para escucharle las dos veces. En la tercera y cuarta crisis fue ignorado, probablemente porque no lo necesitábamos, pero investigaciones recientes, que no están incluidas en los informes que usted tiene, indican que sí apareció, y además lo hizo enn los momentos adecuados. ¿Lo comprende?
(...)
―¿Falta mucho? ―preguntó tensamente Indbur.
Y Mis hizo explotar su bomba con alegre despreocupación:
―¡Cuatro meses! ―dijo―. Cuatro incalificables meses... menos dos días.
Mi crítica (puede ser vista en la reseña de la novela anterior, enlazada más arriba) anterior acerca de la siempre disposición del hombre adecuado en las situaciones de crisis de Seldon es subsanada aquí. Vemos cómo los dirigentes de la Fundación, para éstas crisis, no sólo no están preparados, sino que en el caso de la última ha transformado al sistema en un inmenso aparato burocrático de casi imposible respuesta.
Una historia amena, que mantiene la intriga hasta el final y en la que por fin comenzamos a saber más acerca de la Segunda Fundación, que está en el «lado opuesto» de la Galaxia, de la que sabremos aún más en el siguiente libro (que, precisamente, se llama «Segunda Fundación»).

Sobre el autor

Isaac Asimov, nacido en Petróvichi, Rusia, el 2 de enero de 1920, fue un escritor y bioquímico soviético, nacionalizado estadounidense, conocido por ser un prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica. La obra más famosa de Asimov es la Saga de la Fundación, también conocida como Trilogía o Ciclo de Trántor, que forma parte de la serie del Imperio Galáctico y que más tarde combinó con su otra gran serie sobre los robots. También escribió obras de misterio y fantasía, así como una gran cantidad de textos de no ficción. En total, firmó más de 500 volúmenes y unas 9.000 cartas o postales. Asimov, junto con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, fue considerado en vida como uno de los "tres grandes" escritores de ciencia ficción.

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