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24 sept. 2014

Reseña: «Las Dos Torres», de J. R. R. Tolkien. [El Señor de los Anillos 2]

Título: El Señor de los Anillos II. Las Dos Torres (en el idioma original, The Lord of the Rings II. The Two Towers)
Autor: J. R. R. Tolkien.
Año de publicación: 1966.

Sinopsis: La Compañía se ha disuelto y sus integrantes emprenden caminos separados. Frodo y Sam continúan solos su viaje a lo largo del río Anduin, perseguidos por la sombra misteriosa de un ser extraño que también ambiciona la posesión del Anillo. Mientras, hombres, elfos y enanos se preparan para la batalla final contra las fuerzas del Señor del Mal.


En una historia épica que se precie, algo fundamental es un viaje, ya sea para cumplir una misión peligrosa o para ayudar a evitar una desgracia. Sin embargo, la épica más complicada resulta de seguir no solo un viaje, sino varios, debido a los personajes que maneja y a las tareas que cada uno se ha impuesto, con el único fin de traer el bien a los suyos, al mundo en que vive, aún sabiendo que será todo un peligro.

En La Comunidad del Anillo, se separa el grupo original de seres que acompañan al hobbit Frodo Bolsón en su misión de destruir el Anillo Único, artefacto que el Señor del Mal Sauron necesita para controlar a toda la Tierra Media. En Las Dos Torres (llamada así debido a dos construcciones que dominan casi la totalidad de la trama, una en el territorio del bando malvado; otra, hogar de un personaje que ha caído en las garras de la traición), mientras Frodo y su fiel amigo Sam se acercan poco a poco a la tierra del enemigo, el único sitio donde puede destruirse el Anillo, los demás personajes son violentamente separados: otros dos hobbits, conocidos como Merry y Pippin, son capturados por criaturas al servicio de un mago traidor llamado Saruman; por otro lado, un humano de nombre Aragorn, un enano llamado Gimli y un elfo conocido como Legolas se enfrentan a la disyuntiva de buscar a los hobbits capturados o ir al reino de los humanos para poner sobre aviso a la gente pertinente de una posible e inminente batalla. Es en estos caminos tan diferentes donde, poco a poco, algunas cosas se van arreglando con dificultad y otras donde algo, suerte o destino, hace que algunos estén inesperadamente en posición de llevar a cabo una acción de importancia contra el Mal.

Una vez más, Tolkien nos muestra su enorme capacidad al desarrollar no solamente un mundo original y mágico, sino lleno con conflictos que cualquier sitio del mundo normal podría comprender, como desacuerdos entre líderes, rencillas personales que afectan decisiones más globales, e incluso lo que el poder puede hacerle a la gente que, en un principio, era conocida por su buena voluntad, así como diferencia entre diferentes razas. Quizá Tolkien no pretendiera dar lecciones de ningún tipo, lo que quizá ha contribuido a que su obra sobre la Tierra Media sea una de las más conocidas del mundo, pero eso no significa que, de hallar algo en ella para reflexionar, no se deje pasar.

Por otro lado, el elenco presentado en La Comunidad del Anillo, tanto en personajes como en seres vivos, no deja de crecer con unos cuantos añadidos que tal vez nadie esperaba, pero que igualmente llegan a fascinar. Ese detalle es en ambos bandos, no lo duden, y el lector es el que debe darse cuenta a quién apoyar y a quién despreciar, según sus preferencias. Algunos de esos nuevos seres llegan a influir notoriamente en el curso de los acontecimientos, aunque no se note desde su primera aparición.

[…] “En verdad desde la última venida de Gandalf todo ha ido de mal en peor. En ese tiempo comenzaron nuestras dificultades con Saruman el Blanco. Hasta entonces contábamos a Saruman entre nuestros amigos, pero Gandalf vino y nos anunció que Isengard se preparaba rápidamente para la guerra. Dijo que él mismo había estado prisionero en Orthanc y que había escapado a duras penas, y pedía ayuda. Pero Théoden no quiso escucharlo y Gandalf se fue. ¡No pronuncies el nombre de Gandalf en voz alta si te encuentras con Théoden! Está furioso. Pues Gandalf se llevó el caballo que llaman Sombragrís, el más precioso de los corceles del rey, jefe de los Mearas, que sólo el señor de la Marca puede montar. Pues el padre de esta raza era el gran caballo de Eorl que conocía el lenguaje de los Hombres. Sombragrís volvió hace siete noches, pero la cólera del rey no se ha apaciguado, pues el caballo es ahora salvaje y no permite que nadie lo monte.

—Entonces Sombragrís ha encontrado solo su camino desde el lejano Norte —dijo Aragorn —pues fue allí donde Gandalf y él se separaron. Pero, ay, Gandalf no volverá a cabalgar. Cayó en las tinieblas de las Minas de Moria, y nadie ha vuelto a verlo.

Sobre el autor.


J. R. R. Tolkien nació en 1892 en Boemfontein, Sudáfrica. Después de servir en la Primera Guerra Mundial, inició una distinguida carrera académica y fue profesor de Anglosajón y de Lengua y Literatura en la Universidad de Oxford. Es mundialmente conocido como el autor de El Hobbit, la trilogía El Señor de los Anillos y El Silmarillion. Falleció en 1973.

(Tomado de la contraportada de las ediciones "booket" de El Señor de los Anillos, de Editorial Planeta).

1 comentario:

  1. Holaaa!!!
    soy una fans de Tolkien!!!
    ay! creo que tengo pendiente un relectura :3
    me alegro mucho que te haya gustado,
    tienes una nueva seguidora! te invito a que pase spor mi blog !
    saludos!

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