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27 mar. 2013

Españolizar una palabra

Si antes las palabras extranjeras podía entrar a formar parte, de manera adaptada, a la gama oficial del idioma español, ahora con fenómenos como la globalización y el Internet, esta transferencia cultural se hace cada vez más y más rápida e inmediata. Así es como no es extraño ver términos de otros idiomas incrustados dentro de algún texto en español, lo que, a gran escala, crea el fenómeno conocido como espanenglish (en el caso de la dupla español-inglés) o portuñol (portugués-español), por no nombrar otros. Estos hechos, entonces, nos hacen plantearnos si se deben españolizar los términos que entran en el idioma como parte del gran intercambio cultural al que estamos sometidos en la actualidad, o si es más correcto escribir el término como la grafía original dice.

Es más, la Real Academia Española en cada actualización de su base de palabras aceptadas suele incluir españolizaciones. En la última, hará ya casi cuatro años, se incluyeron términos como cáterin (sustituyendo catering), Catar (por Qatar), Irak (por Iraq), Cuórum (por Quórum), y así sigue y sigue. Por lo tanto, a ningún hispanohablante debería resultarle de mal gusto o desagradable utilizar las palabras traídas de lenguas extranjeras escribiéndolas como el español las pronuncia.

El español es uno de esos idiomas donde se representa de forma escrita lo que se habla. Por regla general como se pronuncia se escribe, por lo que no debería resultarnos alienígena considerar utilizar términos españolizados. Y es que no sólo se ve en términos originarios del inglés u otro idioma, sino que puede darse hasta en nombres. De esa manera, se crearon el verbo chatear (interacción entre dos o más personas mediante computadoras), y se puede utilizar maus por mouse (así como también el sustantivo ratón. Cualquiera es aceptado), por no seguir contando.

Por lo tanto, los hispanohablantes no deberían tenerle miedo a españolizar los términos, estén o nos aceptados por la RAE, porque hay que analizar el hecho que lo que hace la Real Academia Española es compilar, aceptar, un grupo de palabras que de manera oficial, pero en ningún momento resulta un ente con el que justificar la no-modificación de la lengua. Dicho organismo incluye palabras cuando ya son usadas de manera muy amplia, por lo que no hay por qué temerle a la utilización de nuevos términos, siempre y cuando sean necesarios y no un mero capricho. Los idiomas se van modificando con el paso del tiempo porque transmutan a medida que las sociedades lo hacen, por lo que la RAE resulta como eso que canaliza todos esos cambios y le da cierta institucionalidad.

Así, pues, en vez de night club podríamos escribir náit club, o incluso utilizar el "club nocturno"; por sandwich (aunque la RAE acepte sándwich) podría escribirse también sángüich, por tweet escribir tuit, y ¿por qué no? Incluso Féisbuk, aunque éste último esté condicionado por la no-traducción de nombres propios.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que si aún así quiere utilizarse los términos originales, estos deben ir en itálica para dar a entender que no es perteneciente al idioma. Si en vez de usar Nueva York se utiliza el nombre original, se escribe New York, si en vez de Catar se usa el nombre original, se escribe Qatar, entre otros.

LAS REGLAS IDIOMÁTICAS no se mantienen inmóviles. Todo lo contrario; cambian de la misma manera como lo hace el significado de muchas palabras. Un asunto distinto es la mezcla en las conversaciones de palabras de dos idiomas, es decir lo conocido en estos tiempos como “spanglish” o como “portuñol”, aunque es un fenómeno muy relacionado con asuntos como el lugar de residencia de las comunidades hablantes. De hecho, la mezcla de términos del español con palabras mayas, aztecas, incas, guaraníes, constituye una de las bases de las diferentes maneras de hablar en este continente el idioma llegado de España hace cinco siglos. Se deben mantener las reglas del idioma, pero estar dispuestos a aceptar nuevos vocablos.

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