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10 ago. 2014

Adaptaciones literarias: Hechos reales

Cuando un autor escribe, tiene dos opciones: crear una historia completamente nueva o "tomar prestado" de la vida real un suceso tan extraordinario que a la gente le parezca espectacular. En esta ocasión, hablaré un poco del segundo caso.

Los Reyes Malditos, heptalogía histórica
de Maurice Druon que retrata a una de
las dinastías monárquicas más
polémicas de Francia.
Una rama de lo anterior (es decir, basar en hechos reales la obra en cuestión) es, según su servidora, la novela histórica. Esos acontecimientos ya sucedieron, la información al respecto está disponible, esperando que un autor con el suficiente talento comience a hilar una trama que quizá a varios lectores hará pensar "¡wow, quizá así fue como pasó!". Si el autor de una novela histórica consigue eso, deja una huella imborrable en la mente del lector.

Otros hechos reales de los cuales se puede escribir son los de la historia reciente. Escándalos políticos, asesinatos, misterios sin resolver en lugares remotos... También da para mucho una trama basados en ellos. Sin embargo, el autor que se aventure a semejante odisea debe estar bien enterado de las leyes existentes sobre la protección de la privacidad, así podrá tomar las precauciones necesarias para que su novela pueda llegar al público sin ninguna traba legal.

A propósito, en base al anterior párrafo, hay personas que creen que su historia debería ser conocida por el mundo y se proponen escribirla, ¿les suena? De esas tenemos dos versiones: quienes se lanzan de cabeza a plasmar todo en palabras por sí mismos y los que, considerándose poco diestros en la palabra escrita, solicitan la colaboración de algún escritor con cierto prestigio. En ambos casos, los hechos reales reflejados en las páginas son a la vez verídicos y con un estilo digno de ser llamado literatura (al menos la mayoría de los casos).

Considero que merecen mención aparte las biografías. Esos libros, que narran la vida de personalidades importantes, son en su mayoría historia pura, sin una letra que pueda convertir sus pasajes en los capítulos de una novela. No obstante, pueden ser un excelente material de apoyo para las ya mencionadas novelas históricas; además, algunos personajes ilustres experimentaron vivencias tan inverosímiles que no le piden nada a las novelas más intensas.

Tinísima, de Elena Poniatowska.
Biografía de Tina Modotti que se
presenta con estilo periodístico.
Uno de los puntos malos de esta clase de libros es que, si el autor se deja llevar, puede atiborrar al lector de tecnicismos que no siempre se entienden, ni siquiera con el contexto. No se pide que dejen de usarlos, sino que los escritores piensen en el público que esperan para su obra, porque de esa manera, sabrán moderarse un poco con palabras y conceptos que, para el común denominador de la gente, pueden resultar peor que intentar leer chino mandarín.

Así pues, ¿están de acuerdo con alguno de los puntos? ¿Acaso creen otra cosa? ¿Tenemos lectores que quieren incurrir en las novelas basadas en hechos reales? Su servidora espera sinceramente que la presente entrada les ayude de alguna forma.

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