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21 jul. 2014

Pablo Neruda

Nació el 12 de julio de 1904, en Parral, bajo el nombre de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto; hijo de un obrero ferroviario y una maestra de escuela, que murió poco después de su nacimiento, enferma de tuberculosis. Cuando tenía dos años de edad, se mudó con su padre a Temuco, donde él contrajo segundas nupcias con Doña Trinidad Candia Malverde, a la que Neruda llamaría la Mamadre.

Más tarde ingresaría al Liceo de Hombres de Temuco, donde curso todos sus estudios hasta 1920. Fue por esos años que comenzó a escribir y sus primeros versos de publicaban en diarios y revistas, a la vez que participaba en distintos concursos literarios; en 1920 también conoció a Gabriela Mistral, primer premio Nobel de Literatura chileno. A su padre nunca le agradó tener un hijo poeta y, para ahorrale el disgusto, el joven Ricardo Reyes siguió escribiendo, pero bajo el pseudónimo de Pablo Neruda, nombre que utilizaría por el reto de su vida.

Yo no sé por qué estoy aquí, ni cuando vine
ni por qué la luz roja del Sol lo llena todo;
me basta con setir frente a mi cuerpo triste
la inmensidad de un cielo de luz teñido de oro,

la inmensa rojedad de un sol que ya no existe,
el inmenso cadáver de una tierra ya muerta,
y frente a las astrales luminarias que tiñen el cielo,
la inmensidad de mi alma bajo la tarde inmensa.
Fragmento de «Aquí estoy con mi pobre cuerpo frente al crepúsculo».

En el año 1921 se traslada a Santiago para estudiar Pedagogía en Francés en la Universidad de Chile. Ahí obtuvo el primer premio en los Juegos Florales de Primavera, con el poema «La canción de fiesta», también conoció a Albertina Azocar, quien sería su primer amor e inspiraría los primeros poemas de «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», libro publicado a fines de 1924.

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la biona gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi ser ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Fragmento de «Te recuerdo cómo eras en el último otoño».

Es en 1927 cuando comienza su larga carrera política y diplomática, cuando es nombrado consúl en Birmania, es mientras está en el cargo, que se casa con la neerlandesa María Hagenaar el 6 de diciembre de 1930, con ella tendría a su única hija: Malva Marina, quien padecía hidrocefalia y murió en 1943, a los ocho años, años antes, en 1936, Neruda se divorciaría de sus esposa a la distancia (él estaba en México), aunque el divorcio no fue aceptado por la justicia chilena.

Cuando en 1936 estallá la Guerra Civil Española y asesinan a su amigo, el poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, Neruda se compromete con la causa republicana, un año más tarde publica «España en el corazón», desde entonces su poesía estaría marcada por cuestiones políticas y sociales. En 1939 es nombrado por el presidente Pedro Aguirre Cerda consúl especial para la inmigración y gracias a sus gestiones llega al puerto de Valparaíso el barco Winnipeg con cerca de 2.000 inmigrantes españoles que el Estado chileno acogió.

Y como en vuestros corazones, madres,
hay en mi corazón tanto luto y tanta muerte
que parece una selva
mojada por la sangre que mató sus sonrisas,
y entran en él las rabiosas nieblas del desvelo
con la desgarradora soledad de los días.
Fragmento de «Canto a las madres de los milicianos muertos».

Poco tiempo después es asignado consúl en México, donde reescribe su «Canto General de Chile» y lo transforma en un poema al continente sudamericano, llamando definitivamente «Canto General», el que fue publicado en 1950 en México y más tarde algunos de sus poemas serían musicalizados por el compositor griego Mikis Theodorakis. En un viaje de regreso desde México a Chile, invitado por el presidente peruano, conoce Macchu Picchu y la profunda impresión que le causó el lugar, le llevó a escribir el poema «Alturas de Macchu Picchu».

Antes, el 7 de mayo de 1938, fallece su padre en Temuco y en Agosto del mismo año muere su madrastra; la Mamadre. En casa de un amigo conocería a Delia del Carril, la Hormiguita, aristócrata proveniente de una numerosa y acaudalada familia Argentina, quien sería su segunda esposa; se casa con ella en el año 1943 -matrimonio no reconocido por la justicia chilena, puesto que habían considerado ilegal su anterior divorcio-, mismo año año en que regresa a Chile.

El año 1945 se une al que sería el partido de toda su vida: el Partido Comunista de Chile, donde también militaban los poetas Pablo de Rokha y Vicente Huidobro, con quienes protagonizaría ciertas rencillas. El 4 de mayo de ese año es electo Senador de la República, por las provincias de Tarapacá y Antofagasta; también recibe el Premio Nacional de Literatura e inicia el proceso para legalizar su pseudónimo como su nombre real. Es en este momento que comienza a escribir el «Canto General de Chile» que, como ya mencioné, luego pasaría a ser el «Canto General» de todo el continente sudamericano.

Un año más tarde, llega al poder el presidente Gabriel Gonzales Videla, quien mediante la llamada Ley Maldita de 1948 prohíbe el funcionamiento del Partido Comunista y Neruda debe pasar de Senador a prófugo clandestino que debe huir del país, para evitar ser detenido y llevado a campos de concentración. Desde entonces publica numerosos artículos criticando al gobierno chileno desde el extranjero. Durante ese periódo es nombrado miembro del Consejo Mundial de la Paz. En 1950, en Varsovia, recibe el Premio Internacional de la Paz, por su poema «Que despierte el leñador».

Durante sus años de exilio vive a ratos con Matilde Urrutia, la mujer que sería el amor de su vida, a quien dedicó su vida, mi amor y sus versos. La conoció en 1946 y después de años de relación, primero como amantes a espaldas de la Hormiguita, Neruda formalizó su relación y contrajo matrimonio con ella en 1966. En 1952 se editó «Versos del Capitán», libro lleno de poemas de amor dedicados secretamente a Matilde. Ese mismo año vuelve a Chile


Amor, cuando te toco
no sólo han recorrido
mis manos tu delicia,
sino ramas y tierras, frutas y agua,
la primareva que amo,
la luna del desierto, el pecho
de la paloma salvaje,
la suavidad de las piedras gastadas
por las aguas del mar o de los ríos
y la espesura roja
del matorral en donde
la sed y el hambre acechan.
Y así mi patria extensa me recibe
, pequeña América, en tu cuerpo.
Fragmento de «Pequeña América».

En 1954 publica «Las uvas y el viento» y las «Odas Elementales», en 1958 aparece «Estravagario». Años después, le sería otorgado el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, en Gran Bretaña.

En 1969 es nombrado por su partido, pre-candidato a la presidencia y recorre el país haciendo campaña, pero luego renuncia a la postulación en favor de la postulación de su amigo, el doctor Salvador Allende, quien sería el candidato único de la UP y saldría electo presidente del país. El nuevo gobierno lo designaría embajador en Francias, es mientras se desempeña en el cargo y después de haber sido sometido a una operación, que, en 1971, Neruda se entera que la Academía Sueca le había concedido el Premio Nobel de Literatura, convirtiendose en el tercer latinoamericano en recibirlo, después de Gabriela Mistral y Miguel Ángel Asturias, ambos grandes amigos suyos.


Su última aparición pública fue a fines de 1972, durante un homenaje que el pueblo chileno le realizó en el Estadio Nacional, a principios de 1973 renuncia a su cargo por razones de salud y se retira a vivir con Matilde en su casa de Isla Negra. En ese año escribe el que fuera su último libro en vida: «Incitación al Nixonicidio y Alabanza de la Revolución Chilena».

El 11 de septiembre las F.F.A.A. dan un golpe cívico-militar que derroca al gobierno de Allende, devolviendo al partido de Neruda a la clandestinidad. La salud del poeta, aquejado por un cáncer de próstata, empeora y el día 19 es trasladado de urgencia a la Clínica Santa María en Santiago, finalmente fallece el días 23 de septiembre de 1973, a los 69 años de edad. A su entierro en el Cementerio General acudieron miembros del Partido y las Juventudes Comunistas, a pesar de que eran perseguidos por le nuevo régimen; lo asistentes fueron escoltados por soldados armados con ametralladoras, pero igualmente se lanzaron gritos de rebeldía y se cantó La Internacional. Luego del entierro fueron apresadas muchas personas, de las cuales varias son detenidos desaparecidos hasta el día de hoy. Desde entonces y hasta el retorno a la democracia, los libros de Neruda fueron prohibidos; confiscados y quemados. Su casa de Santiago fue saqueada poco después de su muerte por adherentes a la dictadura.

Y nacerá de nuevo esta palabra,
tal vez en otro tiempo sin dolores,
sin las impuras hebras que adhirieron
negras vegetaciones en mi canto,
y otra vez en la altura estará ardiendo
mi corazón quemante y estrellado.
Fragmento de «Termino aquí».

Recién en 1992 se cumplió la voluntad del poeta y, desde entonces, sus restos junto a los de Matilde Urrutia, descansan en su casa de Isla Negra. Sus tres casas; La Chascona en Santiago, La Sebastiana en Valparaíso y la casa de Isla Negra, son actualmente museos administrados por la Fundación Neruda.

El año pasado, el juez Mario Carroza que había abierto una investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte de Neruda, ordenó la exhumación del cuerpo del poeta. Dan habló ampliamente de aquél acontecimiento aquí, más o menos por la misma fecha en que sucedió. Y hace pocas semanas, un grupo transversal de parlamentarios, presentó un proyecto de ley ante el Congreso Nacional que busca rebautizar al Aeropuerto de Santiago con el nombre de Pablo Neruda.


Compañeros, enterradme en Isla Negra,
frente al mar que conozco, a cada área rugosa
de piedras y de olas que mis ojos perdidos
no volverán a ver.
Cada día de océano
me trajo niebla o puros derrumbes de tuquesa,
o simple extensión, agua rectilínea, invariable,
lo que pedí, el espacio que devoró mi frente.
Fragmento de «Disposiciones».

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