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6 oct. 2013

El desafortunado narrador en primera persona

Últimamente nadie parece quererlo. Razones, hay varias. Crepúsculo, que si es difícil de manejar, que si «no me da confianza». Variadas y muy diferentes, pero, ¿realmente es tan malo como lo pintan?

El narrador en primera persona puede ser la solución a todos tus problemas o tú némesis total, así que, expondré mis pros y contras sobre él. De la misma manera en que puede que hacer que alguien se sienta más identificado con la historia, tiene unas limitantes muy poderosas: sólo puede narrar su punto de vista y no lo sabe todo.

Le viene bien a algunas historias, pero para otras no funciona en lo absoluto. No puede ser demasiado empático o adivinar todo el rato lo que piensan los demás porque se vuelve aburrido… y lo único que demuestra cuando haces esto es que o estás tratando como un narrador en tercera persona, que es, generalmente, con el que todos empezamos. No te confundas, tercera y primera persona no son lo mismo y narrar en primera persona es algo mucho más complicado, desde mi experiencia. Tienes que conocer cada faceta del narrador, de tu personaje, a menudo protagonista.

El éxito en estos narradores es darles una voz propia, hacer que el lector los quiera, así sean despreciables, al tiempo que se conocen sus propias limitantes. Si está narrando desde el presente no puede saberlo todo, pero, si, en cambio, narra desde algún punto en el futuro, siempre puede dar la impresión de saber «algo más», que no revelará hasta el momento justo.

Claro que, quizá no funciona para todos los tipos de historia. El misterio y el suspenso, cuando quieres revelar algo sobre los malos, es una mala idea para usar al narrador en primera persona. En el romance no va mal, siempre y cuando tu narrador no piense que su pareja es el adonis de la perfección o la reencarnación de Afrodita misma.

Si Stephenie Meyer dejó que el narrador en primera persona cayera en desgracia, tú puedes retribuirle ese esplendor con el que lo maneja, por ejemplo, Anne Rice y sus vampiros, incluso Xavier Velasco, cuyos personajes narradores tienen una voz muy marcada y, mientras te cuentan su vida, consiguen hacerte reír y llorar en el mismo párrafo.

Pero eso ya es trabajo tuyo.

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